Germán Atoche Intili, director de Edita El gato descalzo, durante la presentación del fanzine El horla, en el IV encuentro de revistas literarias, en la Casa de la Literatura.

La Casa de la Literatura Peruana se ubica en el Centro de Lima, en la Antigua Estación de Tren de Desamparados. Fue inaugurada el martes 20 de octubre de 2009 y en sus tres años de existencia se ha realizado allí diversas actividades culturales gratuitas, como el Congreso Nacional de Escritores de Literatura y Ciencia ficción, el conversatorio Limanerías: tres visiones sobre Lima, así como proyecciones de películas, obras de teatro, acceso a la Biblioteca Mario Vargas Llosa, que se encuentra en su recinto, entre muchas otras.

Casualmente, este jueves 25 y viernes 26 se realiza el Coloquio Internacional de Minificción 2012, evento en el que Edita El gato descalzo es uno de los organizadores. Tristemente el día de ayer, miércoles 24, surgió un rumor según el cual la Casa de la Literatura sería desalojada para ser ocupada por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), quien perdió su local en Miraflores, tras ser vendido durante el pasado gobierno aprista.

Existe mucha incertidumbre al respecto. Diversos diarios también han recogido la noticia. Por ejemplo en La República se menciona las declaraciones del Jefe del Gabinete, Juan Jiménez , quien refiere que: “Hasta el momento la Presidencia del Consejo de Ministros funciona dentro de Palacio de Gobierno, todavía no nos han desalojado y todavía no tenemos nada que decir sobre la materia”.

Mientras tanto ya se ha convocado una Vigilia en apoyo: No al traslado o al cierre de La Casa de la Literatura, para el día sábado 27 de octubre, a partir de las 7.00 pm, para recaudar firmas y ofrecer un recital. Además comparto con ustedes el siguiente texto, del escritor Juan Manuel Chávez respecto al posible desalojo. Esperamos que pronto el gobierno se manifieste afirmando que la Casa de la Literatura Peruana se encuentra fuero de peligro:

La Casa de la Literatura

No hay desalojo sin trauma. Y es que, un desalojo no solo implica sacar a alguien o algo de un sitio; sino, la mayoría de las veces, conlleva abandonarlo en lo inesperado o ubicarlo en lo transitorio. El que ostenta el poder suele desalojar al desvalido, al indefenso, al moroso y al superfluo. A veces, a patadas.

El que la Presidencia del Consejo de Ministros considere la posibilidad de instalarse en el edificio de Desamparados, sacando a la Casa de la Literatura de su lugar en su tercer aniversario, da cuenta del inagotable desprecio —la palabra no es exagerada— que buena parte de la clase política nacional siente por las manifestaciones culturales y artísticas; junto con la indiferencia de amplios sectores de nuestra sociedad.

Más allá de los defectos que se podrían enumerar sobre la Casa de la Literatura en tanto institución, propuesta y servicios, muchos de ellos ligados a las cortapisas presupuestales por encima del profesionalismo y compromiso de sus trabajadores, el espíritu que la anima es ejemplar y su rol, a la larga, puede ser tutelar.

No es lo mismo una reubicación o un relanzamiento que un desalojo. Los primeros pueden tener el brío de lo nuevo, lo reluciente y lo potenciado; lo otro, sencillamente, huele a muerto. Los primeros abren caminos a la oportunidad y lo otro cancela el pasado y lo arroja al tacho.

La posibilidad de que la Presidencia del Consejo de Ministros se instale en Desamparados cierra el camino a una perspectiva de lo moderno: la arquitectura monumental como espacio público y de libre acceso; acarrea gasto público, pues se realizaría una mudanza en muchos sentidos injustificada e innecesaria, además de riesgosa para el material que alberga la Casa de la Literatura; debilita el posicionamiento que venía ganando la cultura y el libro —en particular— en la esfera de lo importante para el debate nacional; y, sobre todo, podría servir de prueba de lo endeble que es el conglomerado literario (escritores, editores, libreros, periodistas), incapaz de defender un recinto edificado y simbólico ya ganado… un recinto que requiere nuestro concurso para crecer mejor o desarrollarse en vez de moverse de un lado a otro. O sea, si se da un desalojo en el sentido estricto del vocablo y todas sus resonancias, el portazo en la cara nos lo están dando a cada uno de nosotros, los escritores; pero el impacto de esa medida implica a muchos más: folkloristas, artesanos, fotógrafos, músicos, escultores, etc.

Quizá mañana la Presidencia del Consejo de Ministros no se muda a la Casa de Literatura; quizá no hay desalojo, ni siquiera una reubicación con bombos y platillos. Quizá, todo no pasa de un rumor. Quizá. Lo trascendental puede ser que tal vez no se realice porque sencillamente no estamos de acuerdo, porque usamos las palabras para dejarlo en claro y decir que no. A fin de cuentas, somos escritores; y nuestras palabras tienen voz.

Juan Manuel Chávez

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Acerca de El gato descalzo

Cosas que (me) pasan, blog de El gato descalzo, apareció como vitrina cultural en 2005. Al cumplir 7 años, nació EDITA EL GATO DESCALZO, editorial independiente peruana que publica libros en físico y en digital. Pueden escribirnos a cosasquemepasan@gmail.com, visitar nuestra página en Facebook, www.facebook.com/editaelgatodescalzo y/o dejarnos un comentario.

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