El presente trabajo apareció en el segundo número de El horla. Fanzine de fantasía, terror y ciencia ficción, año 1, n°2, 42-46 pp, (Lima: Pájaros en los cables editores. Enero, 2011). La publicación está dirigida por el narrador Carlos Enrique Saldivar, a quien debo agradecer la generosidad de ofrecerme su espacio.

Ambos, junto al escritor Julio Meza Díaz, presentamos El horla al mundo en el IV encuentro de revistas literarias, el sábado 25 de junio 2011, en la Casa de la literatura peruana.

Respecto al ensayo, viene a sumarse a un esfuerzo por tratar con temas del género fantástico desde mi carrera. La primera aproximación fue en Revisión del mito del superhéroe: análisis psicológico (Teoría e investigación en Psicología 2009, vol. 18. Lima: Ricardo Palma. 2010), la siguiente en El problema de la inmortalidad, investigación presentada durante el coloquio internacional Lo fantástico diverso 2010:

El temor hacia las casas embrujadas:

una aproximación desde la Psicología

Germán Atoche Intili

 “Es una casa que habla a la fantasía.

Ni el Padre Santo de Roma le hará

creer[…] que esa casa no ha sido

teatro de misteriosas leyendas”

La casa de Pilatos,

Ricardo Palma, 1868

Introducción

En el siguiente trabajo se analiza el papel de la casa como refugio-confort para la humanidad y el quiebre de esta ilusión al enfrentarse con eventos sobrenaturales que producen ansiedad, siendo reflejados en la tradición oral, la literatura y otros medios[1] hasta la actualidad.

La importancia de la vivienda

El hombre descendió de los árboles, abandonó las cuevas, construyó moradas rudimentarias buscando protección, descanso y con el tiempo comodidad. Gispert (1986) refiere que antiguamente los hogares eran en gran medida autosuficientes, se construían con los materiales accesibles. Su tecnología de construcción existía desde la Prehistoria, mostrándose grandes avances a partir del siglo XIX con el ingreso de tuberías, gas, calefacción doméstica y luz eléctrica en las ciudades por lo que ahora dependen de muchos servicios complejos.

Para Charles Édouard Jeanneret-Gris, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX, conocido como Le Corbusier (1967), la casa es una máquina de vivir, sosteniendo que “no se ha consagrado ninguna atención a lo que constituye la vida de todos los seres: lo cotidiano, esos momentos y esas horas pasadas día tras día, desde la infancia hasta la muerte, en esas habitaciones, sitios cuadrados y simples que pueden ser emocionantes, constituyendo en realidad, el teatro primordial donde actúa nuestra sensibilidad, desde el momento mismo en que abrimos los ojos a la vida” (20).

El papel de la casa en la cultura popular

En los cuentos de hadas pueden tener un papel importante, la bruja de Hansel y Gretel se alimentaba de niños, atraídos a su casa hecha de dulces. Diversos refranes retratan al hogar, por ejemplo: la casa es el castillo del hombre; los casados casa quieren; la casa es chica pero el corazón grande; la ropa sucia se lava en casa o en casa de herrero cuchillo de palo. También existen supersticiones[2] ligadas a ésta, cuando un murciélago entra es promesa de riqueza y si un grillo lo hace el dueño recibirá dinero ese día (Palma, 2000 c), abrir un paraguas dentro sería de mal agüero.

El papel de la casa en Psicología

Uno de los más famosos juegos infantiles es el de la casita. Hartley, Frank y Goldenson (1965) consideran que en actividades como ésta los niños, de tres a cinco años y medio, pueden imitar a los adultos, encarnar roles de la vida real en forma intensa, reflejar relaciones y experiencias, expresar necesidades apremiantes, liberar impulsos inaceptables, invertir roles habitualmente asumidos, reflejar el crecimiento, elaborar problemas y experimentar soluciones. En Psicología utilizamos el test proyectivo de la casa “buscando asociaciones con la vida hogareña y [conocer] las relaciones interfamiliares (pasadas o presentes)” (Pérez Cali, 2003, 47).

Análisis

Según la arquitecta Gloria Bass M. (2008): “La historia de la “casa embrujada” es tan antigua como antiguas son las casas y como antiguo es el miedo humano a lo desconocido” (11). Consideremos que donde suceden eventos fantásticos-terroríficos se rompe la ilusión de seguridad, regresando a nuestros miedos ancestrales. Podemos dividir en dos vertientes los eventos en la casa.

Primera vertiente

En forma de espíritus y otros que permanecen[3] en la casa, como sucede con los secretos que afectan la dinámica familiar[4]. Entre estas figuras podemos encontrar a los duendes, quienes “se esconden bajo las camas, ente las alacenas, tras los muebles más pesados, en las junturas de las puertas[…]” (Nicoli Segura, 2005, 11-12).

En el Cercado de Lima Palma (2000 a) narra que “hasta 1840 había en la parroquia de Santa Ana una casa que nadie quería habitar por miedo a duendes y ánimas[5] […]” (246), fue conocida como Casa de las penas pues a fines de 1700 murió allí una chica, apuñalada, sin poder descubrir el motivo o a su asesino.

También en el centro es famosa la casa Matusita por variados rumores, desde asesinatos, aparecidos, hasta conspiraciones de gobiernos extranjeros. En el primer piso funciona actualmente la sucursal de un banco mientras el segundo permanece vacío pues se cree que allí ocurren extraños hechos (Taira, 2008).

Recordemos que en muchas historias la condición para hacerse propietario de alguna herencia es dormir en una casa antigua habitada por espíritus. Palma (2000 b) relata que desde la llegada de los españoles se buscaba en Perú tesoros enterrados por incas, mineros y otros, que estarían al cuidado de diablos. En casas donde los fantasmas penarían las riquezas escondidas se revelarían a través de golpes misteriosos a medianoche o fuegos fatuos.

Segunda vertiente

El lugar donde pasamos varias horas del día, se antropomorfiza, la vivienda cobra vida, puede imponernos su voluntad. Así lo expresa uno de los personajes de Cortázar (1971) en el cuento Casa tomada[6]: “A veces llegamos a creer que era ella [la casa] la que no nos dejó casarnos” (115).

Al respecto Bass M. (2008) considera: “Las construcciones, más que estar habitadas por fantasmas, están vivas ellas mismas, al estar compuestas por materiales que trabajan en conjunto para formar una estructura resistente” (11).

Poe (1985) refiere sobre el protagonista de La caída de la casa Usher:

“Estaba obsesionado con ciertas impresiones supersticiosas relacionadas con la casa que habitaba[…] influencia de ciertas particularidades de pura forma y materia de su mansión familiar que, según él decía, había pesado mucho sobre su espíritu; un efecto ‘físico’ de las grises murallas, torres y sombrío estanque que había influido enormemente sobre lo ‘moral’ de su existencia” (83).

Y más adelante Usher considera que cosas inorgánicas, como su residencia, pueden poseer inteligencia e influir en las personas:

“Sin embargo, aquella creencia se relacionaba[…] con las grises piedras de la casa de sus antepasados. Aquellas condiciones de conciencia se habían cumplido allí, según él imaginaba, por el orden de su distribución así como por los innumerables ‘hongos’ que las recubrían y por los decadentes árboles que se alzaban en derredor, y, sobre todo, por la larga e ininterrumpida duración de aquel orden, y por su reduplicación en las aguas del estanque[…] la prueba de la conciencia, podría hallarse, decía[…] en la gradual aunque segura condensación de una atmósfera propia en las aguas y en los muros. El resultado de ello, añadía, podía descubrirse en aquella muda pero insistente y terrible influencia que durante siglos había plasmado los destinos[7] de su familia, y que había hecho de ‘él’ lo que yo podía ver en aquellos momentos” (87).

 

 Conclusiones

En este tipo de sitios la maldad queda impregnada y regresa[8]. En un intento por recobrar la seguridad perdida recurrimos a ritos como bendecir o limpiar las casas, si todo falla nos alejamos. Comprendemos que el terror se relaciona con las moradas abandonadas o antiguas, ecos del pasado, alejándose de lo nuevo, moderno. Calderón Fajardo (2009) da la siguiente explicación:

“La modernidad elimina la diversidad[…] La Razón se negó a considerar serios los mitos y los fantasmas ancestrales de la humanidad. Todo lo que tenía de milagro en el sentido religioso o metafísico del término[…] fue puesto en el índex de la incredulidad moderna” (89).

Sin embargo años de civilización no han podido disipar totalmente nuestros temores y creencias. Aun escuchamos sobre espectros, gente poseída jugando a la ouija y otras manifestaciones de lo sobrenatural[9]. A estos se suman otros temores más contemporáneos: secuestros, robos, asesinatos, etc. El exterior real terminaría presentándose como un lugar tan peligroso como las mismas casas embrujadas. Surge la paradoja, ¿qué hacer cuando nos sentimos inseguros tanto dentro como fuera del hogar?

Bibliografía

Atoche Intili, Germán. “El polvo del saber: la maldición de cumplir lo anhelado en un cuento de Julio Ramón Ribeyro”. Yuyaykusun 2, Revista del Departamento Académico de Humanidades de la Universidad Ricardo Palma. En prensa.

Bass M., Gloria. “De sombras y fantasmas”. Enigmas y misterios del mundo 46. Revista del Diario Noticias. Junio 2008: 11.

Bierce, Ambrose. “Diccionario del Diablo”. Ciudad Seva. 31 de enero 2004. Consultado el jueves 04 de noviembre 2010 en http://www.ciudadseva.com/textos/otros/dicdia01.htm

Calderón Fajardo, Carlos. “La vampiro que hace milagros”. El viaje que nunca termina (La verdadera historia de Sarah Ellen). Lima: Ediciones Altazor, 2009. 83-93.

Cortázar, Julio. “Casa tomada”. La isla a mediodía y otros relatos. España: Salvat Editores, S.A. – Alianza Editorial S.A., 1971. 115-119.

Gispert, Carlos (Director). “Casas II”. Enciclopedia Básica Visual, tomo 2, 1986.

Hartley, Ruth Edith; Lawrence. K. Frank y Robert M. Goldenson. Cómo comprender los juegos infantiles. Buenos Aires: Ediciones Hormé, 1965.

Hooper, Toobe (Director). Poltergeist [Película]. EE.UU: Spielberg, Steven; Michael  Grais y Mark Victor, 1982.

Kubrick, Stanley. (Director/Productor). El resplandor [Película]. EE.UU: Harlan, Jan y Martin Richards, 1980.

Le Corbusier. “Construir viviendas”. Mensaje a los estudiantes de Arquitectura. 3º ed. Buenos Aires: Ediciones Infinito, 1967. 22-26.

Le Fanu, Joseph Sheridan. “Asedio a la casa roja”. Biblioteca universal de misterio y terror 2. Valverde, José Antonio. (Compilador). Madrid: Ediciones UVE, 1981. 102-112.

Llerena Caballero, Sergio. “Viendo gente muerta”. Somos XXIII, 1247. Octubre 2010.  100-105.

Milligan Peter (Guionista); Aparo, Jim (Dibujante) y Leialoha, Steve. (Entintador). “La hierba hambrienta”. Batman 60, 2º serie. Barcelona: Ediciones Zinco, 1992. 3-24.

Montenegro, Fernando (Director). Encierro [Película]. Perú: Perromostro Producciones, 2009.

Nicoli Segura, Pablo. “Los duendes arequipeños”. Arequipa fantasmas y leyendas. Arequipa: Editorial Distribuidora Alexis, 2005. 11-13.

Palma, Ricardo a. “La casa de las penas”. Tradiciones peruanas, tomo III. Lima: Enrique Cappelletti Representaciones Editoriales, 2000. 246-248.

b. “Los buscadores de entierros”. Tradiciones peruanas, tomo IV.

Lima, Enrique Cappelletti Representaciones Editoriales, 2000. 364-369.

c. “Supersticiones de los peruanos”. Tradiciones peruanas, tomo VI.

Lima: Enrique Cappelletti Representaciones Editoriales, 2000. 326-333.

Pérez Cali, Alicia. Aprenda a interpretar dibujos. Buenos Aires: Imaginador, 2003.

Poe, Edgar Allan. “La caída de la casa Usher”. Historias extraordinarias. Bogotá: Editorial Oveja Negra, 1985. 79-93.

Real Academia Española (Editores) Superstición. Diccionario de la Lengua Española, tomo 9. 22 ed. 2001.

Taira, Percy. “Ubicación de la Casa Matusita”. Expediente oculto. 23 de febrero de 2008. Consultado el lunes 26 de octubre 2009 en http://expedienteoculto.blogspot.com/2008/02/ubicacin-de-la-casa-matusita.html


[1] Encierro, película del director peruano Fernando Montenegro (2009), muestra a cuatro jóvenes se internarán en diversas casas buscando fotografiar a un fantasma.

[2] “Creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón” (Real Academia Española, 2001).

[3] Medios como el cine y la televisión, entre otros, se han nutrido de creencias según las cuales esos fantasmas hallarían paz en cuanto logren superar el obstáculo que los retiene aquí.

[4] A veces el peligro no es externo. Muchas historias relatan que alguno de sus miembros enloquece atacando al resto, como observamos en la película El resplandor (Kubrick, 1980), inspirada en una novela de Stephen King. Tristemente acciones como ésta se alejan de la ficción y son reflejadas por los noticiarios a diario.

[5] Un clásico film sobre el tema, considerado maldito, es Poltergeist (Hooper et al., 1982).

[6] En un futuro ensayo profundizaremos en este texto, tomando en cuenta la importancia del pasado familiar en la salud mental de los miembros de la misma, como observamos anteriormente (Atoche Intili, en prensa).

[7] La relación de sus destinos se hace más que evidente en el final. La casa es destruida cuando los últimos Usher mueren.

[8] Batman (Milligan, Aparo y Leialoha, 1992) se enfrenta contra la hierba hambrienta. Maldecida en Irlanda, quien la pise encontrará “los monstruos que acechan, las cicatrices que no sanan” (7). El superhéroe entiende que “cuando hay un asesinato, un accidente, una injusticia, no acaba ahí, sigue matando, destrozando, acabando con la gente, resonando con su maldad” (24).

[9] En Perú un ejemplo de esta actualidad la encontramos en el grupo Dharma que ofrece, desde 2007, comunicarse con los muertos y librarnos de presencias malignas, mezclando tecnología moderna con habilidades psíquicas (Llerena Caballero, 2010).

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Acerca de Germán

Germán (a) El Gato Descalzo, Lima - Perú. Psicólogo, amante de la literatura, el cine y otras artes. Escribiendo desde marzo del 2005. Cosas que (me) pasan es una mezcla entre diario personal, agenda cultural y algunas cosas más, que ya irán descubriendo. Escríbeme a cosasquemepasan@gmail.com y/o déjame un comentario.

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