Fernando Gutierrez, Kathryn Nadine, Alfredo Márquez, Juan Pacheco, Janine Soenens y Emilio Tarazona participan en la parte final de esta exposición, que será inaugurada en la galería L’Imaginaire de la Alianza Francesa (Av. Arequipa 4595, Miraflores), el martes 28 de septiembre, a las 7.00 pm:
El método del recurs(e)o
Cuando Alejo Carpentier hizo una suerte de detournement con el título del libro de Descartes, titulando su novela El recurso del método, lo hizo para ironizar, en una ficción demasiado verosímil, a cerca de las estrategias de un autoritario caudillo instalado en el menos cartesiano de los mundos posibles: América Latina.
Aquí, El método del recurs(e)o es el nombre que toman tres exhibiciones que intentan dar una vuelta de tuerca a la ironía de Carpentier para hablar mejor de modalidades o aspectos en los que múltiples recursos (culturales, naturales y humanos) son apropiados para nutrir propuestas de arte contemporáneo en el Perú.
El recurso es, en nuestro contexto, un sustantivo que ha sido verbalizado. Así, recursear es un modo de referirse a las actividades laborales en el margen del mundo formal, que se llevan de modo intermitente o irregular o sin marco de legalidad establecido (verosímil, aunque bastante cerca de la ficción).
Por otro lado el tema de los recursos y su apropiación en nuestro país es actualmente una plataforma de discusión clave en un momento de un crecimiento macroeconómico ponderado favorable.
El método del recurs(e)o III
La humanidad como recurso es un concepto ambivalente: por un lado, puede ser entendida como esa colaboradora fuerza de trabajo que requeren los capitales para producir riqueza y plusvalía, contribuyendo a la explotación del propio recurso en el proceso de maximización de sus beneficios.
Pero más allá de esa órbita en donde los recursos humanos son solo cifras en consideración dentro de las mentalidades gerenciales coorporativas –de las cuales hay que hacer uso o prescindir-, la humanidad es también el principal recurso capaz de transformar esas mismas realidades sociales y políticas. Y aquí hay definitivamente recursos (e intereses) enfrentados.
Las personas no solo producen dinero para los sectores público y privado procurando en medio su propia subsistencia, individual o micro-colectiva. Producen también deseos, y estos suelen ser críticos con el mundo. Alimentados por la imaginación, ellos pueden engendrar también imágenes e imaginarios para un mundo posible absolutamente distinto. Los recursos materiales e inmateriales solamente giran en su entorno. Aquí los comentarios del arte contemporáneo pueden ser entusiastas o irónicos.
Sin embargo, hay en todos ellos una poderosa industria cultural y material que cierta cualidad esencial de la humanidad misma impulsa y requiere también hoy de manera impostergable. Quizá sea el recurso más cierto con el que contamos para nuestra subsistencia. Es decir, para nuestra transformación.



