El poeta Bernando Rafael Alvarez rinde tributo al bardo Alejandro Romualdo Valle Palomino (foto), quien acaba de dejarnos:

Dos días después de su cumpleaños número 81, iniciamos una intensa campaña solicitando una pensión de gracia para el poeta autor de Canto coral a Túpac Amaru que es la libertad. Redacté una modesta carta que fue firmada por varios cientos de poetas, artistas e intelectuales peruanos y de otros países. Seguí los pasos a esa gestión y encontré -contra todo pronóstico adverso- buena voluntad en los encargados del asunto en el plano administrativo. Faltaba una cosa chiquita pero inmensamente importante: la firma del potencial beneficiario (formalidades legales que, lamentablemente -según me dijeron- había que cumplirse).

Yo no fui amigo del poeta; solo lo conocí de vista y la única vez que conversé con él fue en 1972, cuando ingresé en la librería La Familia ubicada en el jirón Ica, del centro de Lima, y él estaba allí hojeando algunos libros. Me emocioné al tenerlo cerca (en aquellos días, los jóvenes nos alegrábamos de estos encuentros; idealizábamos a los escritores).

Ya había leído su poesía y, con rostro joven y una chompa clara con cuello Jorge Chávez, lo había visto fotografiado en la revista Textual que publicó respuestas de varios trabajadores de la palabra. Nunca más tuve acceso a él, como persona quiero decir, porque su poesía siempre estuvo conmigo. Se trataba de un creador múltiple y siempre renovado y renovador; era eso, pues: un trabajador, un hacedor, un creador de la palabra. Y, claro, un poeta vigoroso e insobornable; y, como muy bien me dijo Tulio Mora, fue uno de nuestros poetas más dignos.

La carta nuestra decía entre otras cosas: “No obstante sus años y las vicisitudes que esto acarrea es vigoroso, como los trascendentales productos de su talento poético que desde su lejana juventud ha venido ofreciendo a nuestro pueblo. Desde La torre de los alucinados, su primer poemario, ha sumado una serie de volúmenes que han sido muestra indiscutible de calidad, de limpieza espiritual y de amor y entrega indoblegable por nuestra patria y su gente.

No obstante su innegable militancia en aquel partido que no tiene patrones, padrones ni carnés (el partido de la solidaridad con los oprimidos, el de la identificación con sus dolores, luchas y esperanzas), nuestro poeta no ha circunscrito mezquinamente su trabajo creador a lo que podríamos llamar verborrea de libelo o desborde de despropósitos. No. Su obra, ahíta de humanidad, ha sido siempre ajena a los perversos sectarismos. Respetuosa del idioma y de las formas y además múltiple en sus propuestas, nos ha ayudado –reconozcámoslo- a fortalecer nuestra dignidad de peruanos.”

Sí, pues, eso hizo su poesía y seguirá haciendo: fortalecer la dignidad. Como la suya que fue indoblegable, incluso en esto: incapaz de recibir lo que, aún correspondiéndole por justicia y gratitud, él creía que era una dádiva. Definitivamente, él –parado en sus trece- sintió que había nacido no para sí mismo, sino para los demás.

Le habíamos dicho a la máxima autoridad de este país: “No quisiéramos que Alejandro Romualdo, que es uno de los más dignos de nuestros poetas, se convierta en víctima de la indiferencia y la desidia de la burocracia sin alma. Apoyémosle, señor Presidente, porque así estaremos reconociendo que el Perú sabe ser merecedor de sus creadores y que no es la madrastra de sus poetas.” Dolorosamente tenemos que aceptar que la dignidad de nuestro poeta se mantuvo enhiesta hasta el final y la indiferencia del Estado (no de los empleados administrativos que siempre estuvieron favorablemente dispuestos a una solución satisfactoria, sino de las autoridades) también permaneció impávida. No nos sorprenda, ahora, que el primer mandatario vuelva a recitar con una alta dosis de cinismo, el “Canto coral…”.

No sé, ahora, que sentimientos invaden mi alma: frustración, indignación o dolor. Sea lo que fuere, ya es muy tarde.

Pero Alejandro Romualdo sigue de pie!

Un abrazo,
Bernardo Rafael.

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Acerca de El gato descalzo

Cosas que (me) pasan, blog de El gato descalzo, apareció como vitrina cultural en 2005. Al cumplir 7 años, nació EDITA EL GATO DESCALZO, editorial independiente peruana que publica libros en físico y en digital. Pueden escribirnos a cosasquemepasan@gmail.com, visitar nuestra página en Facebook, www.facebook.com/editaelgatodescalzo y/o dejarnos un comentario.

Un comentario »

  1. […] Asociación Cultural Capulí, Vallejo y su Tierra, realizará un sencillo pero merecido homenaje ALEJANDRO ROMUALDO, quien acaba de partir a los 81 años de […]

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