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Aún es tiempo de recuperar la primavera (Rosina Valcárcel)

Publicado en Literatura, Perú, Política, Salidas con etiquetas , , el 12 Noviembre, 2009 por Germán

Rosina Valcárcel escribió este texto en homenaje al nacimiento de Javier Heraud (19 de enero de 1942):

Aún es tiempo de recuperar la primavera

La década del ‘60 se bautiza con un suceso cultural de gran significación: El viajede Javier Heraud, poemario que alcanza el primer lugar, conjuntamente con Poemas bajo tierra de César Calvo en el concurso El Poeta Joven del Perú, convocado por la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía de Trujillo.

En 1961, escribe Estación reunida, con el que, en 1963, con el seudónimo del El Leñador, obtiene póstumamente el primer premio de poesía en los Juegos Florales convocados por la Federación Universitaria de San Marcos. El jurado lo integraron Javier Sologuren, Washington Delgado, Gustavo Valcárcel, Edgardo Pérez Luna y Arturo Corcuera.

¿Quién es este bardo joven que encandila con su poesía de versos breves y abundantes verbos? Sin saberlo, con delectación de artista, Javier moldea un estilo que trata de acercarse al ambiente de la época. Sus vocablos fértiles denotan eso y, cuando intuye la miseria, la imposibilidad del lenguaje para aprehender tanta vida, el poeta exclama: “Ah embarcación tonta / y muerta / nada pude hacer contigo / sólo destruirte para siempre.”

¡Qué cercano a Rimbaud!, quien –joven como él– descubrió la ambigua omnipotencia del lenguaje. Sin embargo, Javier consciente de su historicidad, habitante de una nación en formación va más allá erigiéndose pregonero de la solidaridad humana. Por ello su viaje culmina en el reencuentro del hombre con su tierra y el resto de los humanos.

Miraflorino, nace a las tres de la mañana del 19 de enero de 1942. Su infancia –ese enorme caudal subjetivo que todos sobrellevamos– transita en el seno de una familia de clase media, esmerada en educarlo dentro de una concepción del mundo que parecía quieta y eterna. No crece infeliz ni desconfiado. Más bien con la seguridad que dispensan una cultura y ambiente armoniosos. Javier, en la adolescencia, era realmente un muchacho citadino. La evocación de su hermana Cecilia, muestra una relación familiar estable y tierna:

«Solíamos oír música en el viejo radio de tubos de los años ‘40. En él compartíamos las radionovelas que escuchábamos a escondidas de nuestro padre o las increíbles aventuras de Poncho Negro (“el invencible caballero / con su fuerte brazo y noble corazón, / corre el mundo destruyendo justiciero, / la codicia, la maldad y la traición”)… Gustábamos de la música de la época y pasábamos horas entrenando pasos de rock. Me parece ver a Javier imitando, en medio de la sala de la casa, a Elvis Presley o haciéndome pasar en ambicioso paso entre sus enormes piernas abiertas. Escuchábamos a Bill Halley y sus cometas o a Pérez Prado y sus mambos (decían que la iglesia excomulgaba a quienes lo bailaban)…».

Tuve la suerte de ver a Javier en tres ocasiones, dos en San Eugenio, muy temprano, platicando con mis padres alrededor de una tacita de café, ahí sólo pude saludarle a lo lejos; no imaginé que estuvieran hablando de política. Luego el 9 de abril de 1962, en Santa Beatriz, cuando mi prima Moza Rospigliosi, cumplió 18 años y César Calvo la cortejaba. Asistieron el autor de Ausencias y retardos, Paco Bendezú, Hernán Cortéz, Tomás Escajadillo,Javier Heraud y esta alumna, uniformada. Saboreamos un lonche limeño y una breve conversa. Yo me senté a su lado, él me preguntó si me gustaban las fiestas; no sé porqué se me ocurrió decirle que no; quizá como gesto adolescente. Javier, sonriente y cómplice, me confesó que a él tampoco le agradaban mucho. Por cierto exageró.

También se palpa una intuitiva adhesión y respeto por los derechos humanos: “Recuerda que tú nos hiciste honrados y reclamar la justicia” le escribía a su padre desde Cuba. Este marco de cariño familiar atraviesa la poesía de Javier, y no es ajeno a su inclinación por la gesta guerrillera.

En su última misiva anota: “Me voy a la guerra por amor, por amor a mi padre y sus durezas, por amor a mi madre y su ternura, por amor a mi patria …”

Esa sensibilidad natural de Javier, cultivada en el colegio y en su hogar, enervaría en él esas antenas invisibles que tienen los poetas para otear la vida, y le advertían que afuera, en el mundo, algo se estaba derrumbando. Con la huella de siglos de explotación y oprobio los comuneros de los Andes empezaron a exigir el derecho a la tierra. La red de dominación rigurosamente estratificada –que partía desde los grandes intereses internacionales y llegaba hasta el último indio a través de los hacendados y la burguesía nativa– empezaba a mostrar evidentes signos de agotamiento. Mientras, Javier escribía: “No derrumben mi vieja casa …”. Pero los acontecimientos estaban cargados de violencia. Desde el destierro, por la dictadura de Odría, “los poetas del pueblo”, en su nueva filiación marxista (antes aprista) admiten ya, como Schopenhauer, que la historia se revela en toda su dignidad cuando el hombre ha hecho que estalle en su corazón la voluntad de poder. Pero estos escritores, fuertemente influidos aún por Vallejo, habían madurado demasiado para recurrir a la acción (excepción de los exiliados o perseguidos) y para tocar, con ella, el universo: exigían tan sólo devorarlo entero y crudo con los ojos de la poesía.

Javier estudiaba Literatura en la Universidad Católica. Su hermana Cecilia anota: “recibía presiones en casa para que estudiara Derecho. Al principio acepta, se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y comienza a frecuentar la casona del Parque Universitario. Amplía su círculo de amigos poetas con los que empieza a compartir una serie de actividades. Conoce ahí a Arturo Corcuera, César Calvo, Mario Razzeto, Reynaldo Naranjo, Pedro Gori, Rodolfo Hinostroza, Marco Olivera Alcántara”.

Y viene el deslumbramiento: la revolución cubana y con ella Fidel, Camilo, el Che. Una necesidad de cambio estalla en el espíritu de Javier y sus coetáneos se sienten en medio de un huracán que los empuja cada vez con más fuerza, más allá de sus voluntades. Por ello sus recitales trascienden el acto poético y se cristalizan en actos políticos. Un compañero de combate, Pedro Morote, revive:

“Los jóvenes poetas junto con la dirigencia del FER sanmarquino, estaban a la vanguardia de las movilizaciones obreras y estudiantiles de aquellos agitados años de las postrimerías del segundo gobierno de Manuel Prado. Quien esto escribe, recuerda aún a los poetas, entre ellos a Heraud, Corcuera y Calvo, enfrentados a golpes en el atrio de la iglesia de San Francisco”.

Heraud con una lucidez privilegiada, (era realmente brillante, había ingresado a la Universidad Católica a los dieciséis años y con el primer puesto) explora estilo y temas literarios propios. ¿No es acaso el río la necesidad de afianzar el movimiento, de crecer, la búsqueda de las nuevas aguas líricas que desemboquen en el canto luminoso? La soledad y los pasajes fantasmales de Machado, tan caros a Javier, darían paso a una fiesta de palabras en la que “los árboles cantan con su corazón de pájaro”. Es ahí, por la faz del optimismo que entiende que escribir no es alejarse de la vida para contemplar desde un mundo en reposo las escenas platónicas y el arquetipo de la belleza, ni dejarse penetrar por las palabras desconocidas –como espadas– que nos cercan por detrás, sino es ejercer un oficio, como bellamente lo señalan estos versos de su Arte Poética:

“(…) Pero conforme pasa el tiempo / y los años se filtran entre las sienes, / la poesía se va haciendo / trabajo de alfarero, / arcilla que se cuece entre las manos / arcilla que moldean fuegos rápidos…”

¿Se es lo que se hace? ¿Uno mismo se puede hacer en esta sociedad donde el trabajo está enajenado? ¿Qué hacer, qué finalidad elegir hoy? ¿Y cómo hacerlo, con qué instrumentos? ¿Cuáles son las relaciones del fin y los medios en una sociedad basada en dominación y violencia? Estas preguntas, sartreanas por esencia, hallan en Javier la única respuesta posible, el compromiso:

“…Y la poesía es / un relámpago maravilloso, / una lluvia de palabras silenciosas, / un bosque de latidos y esperanzas, / el canto de los pueblos oprimidos, / el nuevo canto de los pueblos liberados…”

A propósito, Héctor Béjar, compañero de armas de Javier, da este testimonio:

“Yo creo que Javier es un caso extraordinario en el que la poesía y la revolución se entrecruzan con una fuerza inédita en nuestra historia. Javier siguió escribiendo incluso en la guerrilla (…) Es evidente que también su poesía, acusa una evolución que desgraciadamente no es muy conocida porque gran número de sus poemas se perdieron con su muerte. Pero, creo que él, aunque sea difícil decir esto, y siempre es tan riesgoso decir lo que ha podido pensar –de alguien que ha muerto – había decidido ser sobre todo un combatiente, un revolucionario. Esa era su actitud (…)”

Paralelamente, Julio Dagnino sostiene: “De La Habana a Bolivia habíamos viajado por diferentes rutas para lograr nuestra finalidad de entrar armados al país. Con Javier Heraud me vi nuevamente en La Paz. Nos cruzamos sin dirigirnos la palabra pues viajábamos clandestinos. Cuando surcábamos el río Chapare, en Cochabamba, nos volvimos a ver; a propósito de un círculo que se organizó con él, Héctor Béjar, Abraham Lama (Junco) y yo. En las orillas del río, entre otros puntos, tratamos sobre el realismo socialista y la presencia canónica de Joyce y Proust. En ese debate Javier, que era muchos años menor que nosotros, destacó. La forma de plantear el problema y el desarrollo no esquemático que le dio al papel de la literatura en el proceso de la revolución socialista fue convincente en el círculo que se caracterizaba por su posición crítica a los sesgos que entonces iba tomando el realismo socialista.

Escuchemos, la Explicación de Javier:

“Antes hablé del río y las montañas, / canté al otoño, al invierno, / maldije al verano y a sus ritos. / Hablé, paseé, pisé otras tierras, / dije paz en Moscú, en plazas, / en calles y puentes. / Hoy hago otra cosa / (…) Un día conocí a Cuba / conocí su relámpago de furor (…) Y recordé mi triste patria, mi pueblo amordazado, / sus tristes niños (…) Triste Perú, dijimos, aún es tiempo, de recuperar la primavera… Se acabarán, dijimos, las fiestas / palaciegas para los menos / y las mesas sin comida / y con hambre.”

Cuando treinta balas dum-dum lo atraviesan, entre pájaros y árboles, Javier hace estallar en mil pedazos la torre de cristal en la que hubieran deseado seguir refugiados muchos intelectuales. La época exigía no sólo lugar al incendio con la palabra. Por ello Javier Heraud se constituye en una respuesta ideológica, cultural y política frente a la inoperancia del desarrollismo y al fracaso de la burguesía nacional.

En la carta dirigida a Arturo Corcuera, desde París, le comenta su lectura de Marx y Lenin y su asombro: él era ya, antes de revisarlos, “marxista, leninista”. Javier nos permite entender no sólo el rol de la violencia revolucionaria, sino el significado de la década del sesenta en la historia peruana contemporánea y en la historia general de nuestro país. Desde su trinchera, él nos muestra, lo que a tientas sospechábamos: en el Perú, también la poesía –ese bastión inaccesible de la imaginación–, nunca había sido pura. El más puro de todos, Eguren, estaba lleno de mundo. Su cercanía a Mariátegui influyó en ello. Y están también Melgar, Oquendo, Vallejo.

El gesto de Heraud, asumido con plena responsabilidad y que expresa una adhesión al mito revolucionario de la época, da un valor histórico a su bella existencia. Lo convierte en el paradigma de la generación del ‘60. El mérito de Javier es que siendo fruto de su tiempo, trastrueca su historicidad, influyendo y proyectándose en el continente. Elevando la escritura, creando canales de expresión inéditos en nuestra literatura, superando el divorcio entre lo puro y lo social, abriendo la reinserción progresiva del lenguaje en la historia social. Los límites del lenguaje fueron revisados por él en el monte. Y aunque Javier cayera, su mensaje, signado por la fe y la esperanza, ha convulsionado a todos sus contemporáneos.

Rosina Valcárcel Carnero.

Flores para Alejandro de Max Castillo (Carlos Espinal)

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , , , , , , el 12 Noviembre, 2009 por Germán

Este año se presentó la novela Flores para Alejandro de Max Castillo Rodríguez (Lima, 1954).

Sinopsis: Con Flores para Alejandro novela ambientada en nuestra muy reciente contemporaneidad se cierra, a decir de su autor una trilogía argumental que comienza con Ángeles Quebrados y continua con Una historia Africana.

Alejandro de macedonia comparte con Alejandro Jesualdo una connotación épica. Un arquetipo de héroe/ maestro a la manera de Lucanor que instruye a Patronio en las artes de la vida, que se aprecia en la relación que comparte con dos de los protagonistas con los que establece una relación maestro/ discípulo/amante

Un inconforme como los poetas decadentistas perdidos en la marea de la historia

Existe una clara intención por mostrar a Jesualdo como un personaje anti-canon literario.

El que se fue y el que regresa Jean Genet.

Carlos Espinal Bedregal presentó la siguiente introducción:

Hermann Broch sostiene en La muerte de Virgilio. Ese monumento literario vertiginoso y excesivo por las condiciones en que fue escrito. Dieciocho horas antes de cumplirse la sentencia de muerte, a la que fue condenado por los nazis austriacos y de la que finalmente logra escapar.

Dice allí que: “La poesía es el único quehacer humano dedicado al conocimiento de la muerte”. Palabras lacerantes que aluden al acto de escribir y que hablan de un confrontarse con la muerte.

El psicoanalista argentino Nestor Braunstein también afirma algo parecido cuando sugiere que: “Todo libro es un ataúd para las palabras. Que el discurso que allí se encierra esta sellado, muerto; nada puede entrar o salir de él”. Curiosa y enigmática reflexión que la emparenta con la vertida por Broch, lo que nos lleva a pensar en esa suerte de semejanza pertinaz entre escribir y nacer, o mejor dicho re-nacer. Nacer nuevamente otra vez, luego de la tragedia. Esta es la revelación absoluta y verdadera del ejercicio literario a la que muchos creadores se sienten sometidos, como es el caso de Alejandro Jesualdo el protagonista de la novela que hoy presentamos.

En ella la dualidad escritura/muerte se pone de manifiesto a través de la metáfora de las flores, que nos remite a la efímera impermanencia de los arreglos florales que acompañan las pompas fúnebres. Pero también por el personaje/escritor que avizora, a través de la malignidad de un padecimiento físico el final de su vida.

Esta es la historia de su lucha entre el hedonismo y la razón, entre la vitalidad de la juventud y el deterioro de la vejez, entre la plenitud de la vida como experiencia moderna y la asfixia de la tumba.

En las páginas de Flores para Alejandro la vida renueva su ciclo, como hemos dicho, la belleza se marchita, se diluye y se pierde en el tiempo, dejando su espacio a una constante nostalgia. Pero la nostalgia de Alejandro Jusualdo es cabeza arriba, revolucionaria totalmente distinta de la pálida y decadente evocación burguesa.

Todo un mundo del pasado esta persistentemente presente en su obra agónica, vivo en las referencias a: Alejandro de Macedonia, al Japón épico de las luchas por la unificación y la derrota en la II guerra mundial, en las pequeñas historias de linajes familiares, de ascensos y decadencias.

En los amores fallidos, difíciles o imposibles, en los esplendores y sombras que se funden y desaparecen dentro del marco de las conmociones históricas, que sirven de escenario a las performances de los personajes de la novela. Mundo este que al desaparecer, al ser superado y vencido ha dejado marcas en lo contemporáneo, las que se convierten para Jesualdo en las fascinantes pruebas de que el cambio revolucionario es posible y necesario, al mutar esa nostalgia burguesa en una plena acción de cambio; presente en toda obra literaria moderna, que afirma una realidad formal libre de la lengua y del estilo.

La escritura se considera entonces, así lo comprendió Baudelaire, como la relación que media, que une al escritor con su sociedad, el lenguaje literario es subvertido, modificado ahora por su destino social.

Esta novela es inapresable y sutil en ella están presentes y libres los años atribulados, pero intensamente vividos, del aprendizaje y de la juventud; de los duelos íntimos e irreparables y la parsimoniosa e insobornable intangibilidad de la memoria, de lo aprendido que es registro del pasado, pero que también trasciende a las circunstancias del presente.

El autor logra con un estilo perturbador pero sobrio, sin estridencias, construir una fábula contemporánea y poco moralizante sobre la vida, la desilusión, el amor, el deseo, la sexualidad y la muerte.

El modo como Castillo Rodríguez logra remitirnos reiteradamente a los episodios de la historia griega y japonesa, es con soltura y precisión en las referencias, yendo de un siglo a otro, de una cultura a la siguiente o posterior, con coherencia y erudición; con cierta distancia racional que permite sopesar la irrupción de las pasiones. Ejemplo de esto son los textos de las Cartas a Hefestión donde se muestra con serena naturalidad que el amor también puede ser cosa de hombres, o en el Kojiki los diarios paternos que Shintaro Hiraoke confía a Alejandro Jesualdo. Allí nos familiarizamos con los lugares, batallas e intrigas cortesanas de la época de los Shogunes.

Ambos textos tienen la intensa frescura de lo verídico, que va mas allá de los datos que pueden rastrearse en los libros de historia. Han sido sabiamente enriquecidos, como cuando una mano maestra toma un apunte del natural que le permitirá, a ese trazo inmóvil, la virtud de seguir viviendo, de eternizarse aun cuando su autor ya haya desaparecido. Esta cualidad no solo acrecienta literariamente el drama de Jesualdo y el de los otros personajes cercanos a el. Sino que potencia en la lectura, esa sensación tan inaprensible, de sinsentido, de perdida, de derrota frente a un destino que se cumple puntual e inexorablemente desde siempre y para todos por igual.

En Flores para Alejandro la escritura se define como un acto confesional, un momento fugaz y heróico similar a aquel en el que los guerreros samuráis de un Japón remoto, o mejor dicho en detención mesiánica de su acontecer para utilizar un feliz termino acuñado por Benjamin, ofrendaban sus vidas entre la brumas de una desbocada modernidad. Para finalmente terminar arrinconados y enmudecidos por el bullicio vulgar de las urbes postindustriales. Contra ese espectáculo que espanta y ciega se yergue la tesis, sostenida por jesualdo y por su destino. La del esfuerzo final de un escritor, la resistencia de un intelectual probo que no admite ni negocia un precio y que en su última obra, armada con los últimos retazos de vitalidad, busca enfrentar la embestida atroz de un totalitarismo rampante expresado por la cultura televisual de los goces.

¿Contra que se enfrenta este rebelde? Es claro que para Jesualdo existe un petit canon en la literatura local que margina a lo auténtico, a aquello que no sintoniza con el gusto ni con la lisonja fácil.

Ese pequeño canon esta construido de falsos libros, por coberturas sin sentido ni contenido producidas por lobbys literarios, de libros convertidos por la moda en simples objetos de papel reciclable, libros que firman los NN literarios, productos que se cotizan por la oferta y la demanda, publicitados por encuestas previamente concertadas que amenazan la existencia de lectores activos y militantes en beneficio de lo que Cortazar llamo el lector hembra.

Este Canon margina inhabilitando, negando o falsificando el aporte de lo subalterno, de lo diferente. Sin tomar en cuenta que su propia sobrevivencia depende de incorporar lo aprehendido del otro.

Este proceso produce un fenómeno cultural: La contracultura que a su vez hace nacer un nuevo tipo de sujeto. El inconforme. Quien puede dudar que en las antípodas de toda obra literaria por pequeña o vasta que esta sea, o en la tímida inseguridad con la que un aprendiz de escritor asume la peligrosa suerte de llenar una pagina en blanco, no haya estado, o no este esa intolerable sensación de insatisfacción como el verdadero motivo que desencadena la escritura.

Jesualdo es un marginal, rebelde, contestatario impenitente; Sensual y decadente un personaje que remece el mundo de los puritanismos morales y de los convencionalismos literarios a la manera de un Grombrowicz. Pero ante todo es un artista, un esteta que no teme los territorios peligrosos y fascinantes de lo clandestino, de la vida marginal y maldita sobre la que escribe con honestidad y elegancia al límite de la ceremonia de su propio auto de fe de su suicidio textual representado por los libros que incinera frente a su vivienda.

Flores para Alejandro es el relato de un hombre, de un escritor a secas que enfrenta la certeza de su fin.

La rabia y su deseo a quemarropa de algo más, de un paraíso ficticio de repulsa y de resurrección están presentes en su relato. En la vehemente lucha contra el abyecto abrazo de la vulgaridad y en el esfuerzo final con que acomete su última obra antes del fin.

Max Castillo Rodríguez nos vuelve a sorprender con una novela plena, vigorosa, desafiante en la que arriesga todas las suertes del oficio y donde logra consolidar un tono distinto que lo hacen merecedor de toda nuestra atención.

Muchas gracias.

El escarabajo y el hombre (Oswaldo Reynoso)

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , , el 12 Noviembre, 2009 por Germán

Se presenta una nueva edición de este libro de Reynoso:

Nota de prensa

El escarabajo y el hombre
Editorial Casatomada lanza la esperada reedición de la novela del escritor Oswaldo Reynoso

Tercer volumen de la serie Clásicos Peruanos Contemporáneos

En 1961 con la aparición de Los inocentes, un grupo de intelectuales suscribieron una petición al ministro de educación para que se le quitara el título de profesor.

¿La razón? La entrada en escena de un escritor que usaba un lenguaje sincero, desgarrador, hermoso en sus figuras a pesar de su crudeza y su intención: mostrar el verdadero rostro de una sociedad desesperada y desesperante, que buscaba entre sus miserias una posible salida a la felicidad o la redención.

En 1965, en medio de una serie de cambios sociales en un Perú convulso y desgarrado por sus propios líderes, Reynoso entrega En octubre no hay milagros, y alguien dijo que había que lanzar ese libro al estercolero. Nadie recuerda sus nombres pero todos sabemos que Oswaldo Reynoso es desde entonces, un clásico irrefutable de las letras peruanas.

¿Por qué las historias de Reynoso subyugan a los lectores jóvenes y renueva su legión de admiradores año tras año? ¿Cuál es el secreto que lo ha convertido en un autor de culto? La respuesta quizá la hallemos en las páginas de este libro, donde el alter ego del autor confiesa su peor pesadilla:

“…le pregunto ¿cómo me vas a aniquilar? y la malagua retorciéndose me grita con lo que más quieres y yo le digo que le tengo piedad por su terrible soledad…y Oswaldo… dice que na­die podrá aniquilarlo y que seguirá hasta el úl­timo día de su vida creyendo en la piedad así llegue a la locura…”

La locura, ilusiones, el barrio y la collera, amistad y traición, la peligrosa sensualidad de la noche, la búsqueda permanente del amor… El escarabajo y el hombre es una novela cuya potencia, narrada en tres tonos distintos –la conversación entre un alumno y su maestro de literatura, los diálogos entre el Uno y el Otro, y la prosa poética y reflexiva del narrador –la convierte en el fresco de una juventud desbocada y hambrienta por vivir, una puerta al seductor lado oscuro de la condición humana. Una juventud rodeada de esa inocencia perdida y embebida de aquel ligero gusto por el mal, por el que todos, sin lugar a dudas, alguna vez hemos transitado.

El escarabajo y el hombre, se presentará este viernes 13 de noviembre a las 8.00pm (hora exacta) como cierre del Primer coloquio anual de estudiantes de literatura de la Universidad Villarreal, en la Sala de Grados Antenor Orrego’, ubicada en el local central de la avenida Nicolás de Piérola 351 (ex Colmena).

Los comentarios estarán a cargo de los escritores Miguel Ángel Cavero, Alessandra Tenorio y Gabriel Rimachi Sialer.

Firma de libros con el autor.

El ingreso es libre.

Prensa: 99195 – 1159

Elegía a Huamachuco (Ana María Intili)

Publicado en Ana María Intili, Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , , el 12 Noviembre, 2009 por Germán

La poeta y doctora Ana María Intili escribe estos versos tras su paso por el VIII Encuentro Nacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo 2009, realizado en el departamento de La Libertad:

 

Elegía a Huamachuco

dónde van los hombres
cuando la silueta del hambre los alcanza?

dónde el trabajo que dignifica
dónde el amor que los une?

dónde la olla nutricia
dónde la mesa en mantel bordado para todos?

dónde la educación no vertida
dónde la que nos ilumina y libera?

dónde hermano los brazos abiertos
cruz de la vida / de la muerte?

dónde mientras ellos entiendan?
verde es el peldaño de la esperanza.

Ana María Intili.
(UNMSM)

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Estreno de Encierro: película peruana sobre fantasmas

Publicado en Cine, Música, Perú, Salidas, Videos con etiquetas , , , , , , , , , , , el 11 Noviembre, 2009 por Germán

Perromostro Producciones (léase FAQTV) y Actor/Films Producciones presentarán Encierro, segunda película del director Fernando Montenegro.

En este largometraje de terror cuatro jóvenes intentarán fotografiar a un fantasma, con todos los riesgos que supone la empresa.

Cuenta con la participación de Claudia Mendoza, Roberto Cuba, Adelaida Cabana, Rafael Arévalo, Gustavo Bartra, Jane Yogi, Fernando Montenegro, Leandra Cuba, Raúl Bastante y Sergio Velarde. La música estuvo a cargo de La Secreta.

Ingreso libre.

Lugar: Centro Cultural CAFAE-SE (Av. Arequipa Nº 2985, San Isidro).

Día: Viernes 13 de noviembre 2009.

Hora: 7.30 pm.

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Afiche realizado por Raul Bastante.

El árbol de Ma´abuela: El viaje del pequeño bagre (Perú)

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

En el Centro Cultural de España continúa presentándose este ciclo con la actriz Miryam Reátegui y el músico Rodrigo Ráez:

El árbol de Ma´abuela: El viaje del pequeño bagre (Perú).
Ciclo de cuentos animados y fantásticos de Ibero América y España, a cargo de Myriam Reátegui, actriz y directora teatral, quien narrará en compañía del músico y compositor, Rodrigo Ráez. Dirigido a niños de 3 a 93 años.

Ingreso libre.

Lugar: Natalio Sanchez 181, Santa Beatriz.

Día: Domingo 15 de noviembre 2009.

Hora: 11.30 am.

Primorosa 79 (Amarte Perú)

Publicado en Perú, Salidas con etiquetas , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

El grupo teatral Amarte Perú presentará Primorosa 79 en el Museo del Banco Central de Reserva del Perú.

Ingreso libre.

Lugar: Auditorio, Ucayali 271, Lima.

Día: Domingo 15 de noviembre 2009.

Hora: 11.00 am.

Kamishibai para todos: el teatro de papel (Pepe Cabana)

Publicado en Perú, Salidas con etiquetas , , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

En el Centro Cultural Peruano Japonés se ofrecerá la siguiente actividad:

Kamishibai para todos: el teatro de papel

El Proyecto Kamishibai Perú presenta a Pepe Cabana Kojachi Mukashi Mukashi, con cuentos tradicionales del Japón, aplicados en el teatro de papel japonés Kamishibai y dirigido a toda la familia.

Pepe Cabana Kojachi es el primer peruano miembro de The International Kamishibai Association of Japan, IKAJA, institución que ha reconocido su trabajo de difusión en los países de habla hispana, logrando que el Perú figure en la lista de países que promueven el Kamishibai.

Ingreso libre.

Día: Viernes 13 de noviembre 2009.

Hora: 7.00 pm.

Lugar: Auditorio Dai Hall, Av. Gregorio Escobedo 803, Residencial San Felipe, Jesús María.

¿Hay espacio para la cultura en nuestra sociedad? (Bernard Grau)

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

¿Hay espacio para la cultura en nuestra sociedad? es el título de la exposición que presentará el doctor Bernard Grau, diplomático francés, en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

Mayor información: Aquí.

Ingreso libre. Capacidad limitada.

Lugar: Auditorio, Av. Paso de los Andes 970, Pueblo Libre.

Día: Viernes 13 de noviembre 2009.

Hora: 6.30 pm.

Viernes Literarios 13/11/09

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

En el Viernes Literarios del 13 de noviembre se presentarán los poetas Amaro Nay, Abdón Dextre Hinostroza, Edith Romero y Márlet Ríos.

Organiza: Casa José Carlos Mariátegui.

Ingreso libre

Lugar: Jr. Washington 1946, Lima.

Día: Viernes 13 de noviembre 2009.

Hora: 7.00 pm.

Cuentos y la narrativa peruana (Antonio Morales Jara)

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

Antonio Morales Jara expondrá sobre Cuentos y la narrativa peruana con los comentarios de Omar Aramayo, Pedro López y Gaspar Saucedo.

Organiza: Casa Museo José Carlos Mariátegui.

Ingreso libre.

Lugar: Jr. Washington 1946, Lima.

Día: Jueves 12 de noviembre 2009.

Hora: 7.00 pm.

I Feria del libro en Huancayo

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

Continuando con la descentralización de la cultura este año se celebra la I Feria del Libro Zona Huancayo (FELIZH), del departamento de Junín.

En el mismo se premiará a los ganadores del Concurso Nacional de Cuento, de Ensayo y de Cómic Premio Felizh.

Organiza: El Área Social Cultural Los Andes (ALAS), célula de DILAN SRL.

Lugar: Centro Cultural Real Plaza Huancayo.

Días: Del martes 10 al domingo 22 de noviembre 2009.

Pueden ver la programación: Aquí.

La CUERPOración de teatro de figura

Publicado en Perú, Salidas con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

Ines Pasic junto a Gaia Teatro presentan esta nueva obra en el galpón:

Gaia Teatro  presenta La CUERPOración, una sabrosa y exquisita hora de teatro de figura, servida por tres distinguidas actrices, que a su vez darán vida a personajes lúdicos
a través de sus cuerpos envueltas en tiernas y divertidas situaciones.

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M E N U

E N T R A D A        ENSALADA mixta de efímeros PERSONAJES en búsqueda de CUERPO

P L A T O  D E  F O N D O   Adobo de CUERPO en nuestra salsa de humor y poesía

P O S T R E    Flambé de preguntas y respuestas espolvoreado con aplausos … espontáneos!

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el galpon.espacio
Cipriano Dularte 949
(la mar)_pueblo libre
(Una cuadra de la trattoria La Romana en Pueblo Libre)
 
N O V I E M B R E
Domingos 15 y 22 __ 7 PM
Miércoles 18 y 25 __8 PM

Entrada general 15 soles
Estudiantes 10 soles

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Dirección: Ines Pasic
 
Interpetes: Silvia Bando-Landa, Marie-Eve Lefebvre e INes Pasic
Realización de utileria y máscaras: Roger Méndez Aguilar
Diseño y realización de los muñecos: Nelson Pinedo
Creación musical:Joni Chiappe
Producción general: Gaia Teatro
Fotografias: Clement Gaillard
Diseño del afiche:  Alexandra Wendorf
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P R E – V E N T A  E  I N F O R M E S

gaiateatro.produccion@gmail.com
993989454 (Marie-Eve Lefebvre)
992252041 (Silvia Bando-Landa)

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Gaia Teatro fue fundado por Ines Pasic, Hugo Suárez y Gabriela Bermúdez en el año 2003. En el año 2008 se unen a la producción Hilo Rojo, se integran al grupo Marie-Eve Lefebvre y Silvia Bando-Landa.

Con sus obras y propuestas artísticas a través del humor y drama busca el encuentro con las verdades a las cuales el ser humano siempre regresa para nutrirse y fortalecerse.
 
El proceso creativo de Gaia Teatro se desenvuelve dentro de la visión circular y ecológica de la conciencia humana. La inspiración de esta visión se encuentra en cuentos mitológicos de todos los pueblos de la tierra y en lo que hoy en día llamamos el aspecto femenino de la inteligencia humana.

En su trabajo combinan técnicas de manipulación de títeres y objetos con danza y mimo.
 
Con la producción Los Mundos de Fingerman participaron en varios festivales alrededor del mundo, entre los cuales destacan: Festival de Otoño – Octubre 2004 – Madrid España, Tititrimundi – Mayo 2004 – Segovia España, Dublin Festival – Octubre 2005 – Dublin Irlanda, Festival Maniganses – Setiembre 2006 – Jonquiere Quebec Canadá, Festival Mondial de Marionnette – Septiembre 2006 – Charleville Mezieres Francia, Festival Int. De Puppets de Ida – Agosto 2008 – Ida Japón.

Los Mundos de Fingerman ganó el premio MASQUE de La Academia de Artes Escénicas de Quebec – Canadá,  como la mejor producción extranjera del año 2006 – 2007.

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G a i a  T e a t r o
http://gaiateatro.wordpress.com/

González Viaña condecorado por el congreso peruano

Publicado en Literatura, Perú, Política, Salidas con etiquetas , , , , , , , , , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

Frente a estos homenajes politiqueros (no es que el congreso se distinga por sus cultos representantes) uno no sabe si agradecer o huir como de la peste pero por su labor Eduardo González Viaña se merece todos los tributos:

Por tarea de toda una vida
 
González Viaña, Medalla de Honor del Congreso
 
La Medalla de Honor del Congreso del Perú en el grado de Gran Cruz va a ser conferida al escritor Eduardo González Viaña en ceremonia que se realizará en esa sede legislativa el jueves 26 de noviembre a las 6.30 de la tarde. Es la mayor condecoración de ese poder del estado. El autor, quien viene de Estados Unidos para ello, ofrecerá una conferencia en el mismo lugar.
 
María del Pilar Tello, presidente del directorio de El Peruano y Fidel Ramírez Prado, Rector de la Universidad Alas Peruanas serán encargados presentarlo. Luis Alva Castro, presidente del Congreso del Perú, le entregará la condecoración.
 
Autor de unos treinta títulos, catedrático en los Estados Unidos, Premio Internacional de Novela en ese país, Premio Nacional de Cultura del Perú, Premio Internacional Juan Rulfo de narrativa, Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, entre otros de sus galardones, González Viaña ha expresado en sus obras la esforzada y milagrosa epopeya de la inmigración hispanoamericana en los Estados Unidos.
 
Eduardo González Viaña entregó hace poco la primera novela biográfica acerca del poeta César Vallejo, su paisano y, como él, estudiante de la Universidad Nacional de Trujillo. Con el hasta ahora casi desconocido expediente judicial a la mano y una serie de cartas inéditas, el autor recreó la espantable experiencia carcelaria del mayor poeta peruano así como el encanto sin límites de una vida fascinante.
 
Su novela El corrido de Dante es considerada como un clásico de la inmigración en Estados Unidos. En menos de dos años, ese libro (Arte Público, USA, 2006) ha tenido cinco ediciones en países e idiomas diferentes. En castellano e inglés, en Texas, Estados Unidos.  En italiano, en Siena. En marzo del 2008, apareció la edición española, en Alfaqueque y en agosto, la latinoamericana, en Planeta.
 
Por ese libro, en julio del 2007, González Viaña obtuvo el Premio Latino Internacional de Novela de los Estados Unidos en un evento muy comentado por la crítica norteamericana en el que el segundo premio fue compartido por las reconocidas novelistas Gioconda Belli e Isabel Allende.
 
El autor publica cada semana El Correo de Salem, una columna periodística que aparece simultáneamente en decenas de diarios de América y en La Nueva España. Además de vibrante defensa de los inmigrantes, esa columna intenta ser una radiografía de la vida norteamericana.
 
Orador fascinante, se descuenta que su presentación llenará el tradicional hemiciclo del Senado. Este mismo año, Gonzalez Viaña congregó multitudes en la Biblioteca Nacional, y el local de la Asamblea Nacional de Rectores, entre otros. La entrada es libre previa presentación del DNI.

Opempe Oshintsinka Noñane. El poder de mi lengua. Relatos orales Asháninka & Nomatsiguenga

Publicado en Literatura, Perú, Salidas con etiquetas , , , , el 10 Noviembre, 2009 por Germán

En el Instituto Raúl Porras Barrenechea David Cochachi Vásquez, Chirote, Willy Gómez Migliaro y Dante Gonzáles (Editor) presentarán el libro Opempe Oshintsinka Noñane. El poder de mi lengua. Relatos orales Asháninka & Nomatsiguenga (Andes books).

Lugar: Colina 398, Miraflores.

Fecha: Viernes 20 de noviembre 2009.

Hora: 7.00 pm.