El desempleo en la realidad y ficción peruana
Espero hayan pasado un feliz feriado por el día de San Pedro y San Pablo. El gobierno siempre acorde con el pedido popular decidió declarar fecha no laborable para el sector público, el pasado jueves. No sé si ellos pueden aprovechar estas pequeñas vacaciones, cuando no hay dinero, pues necesitan trabajar.
Lo gracioso es que se cruza con la huelga realizada por los mineros, maestros y hospitales, quienes declaran mejores derechos. ¿Una simple coincidencia?
El tema del desempleo y el subempleo no es ajeno a nuestra realidad, ni nuevo en nuestras pantallas. Nicolás Yerovi refiere que vivir en el Perú, es todo un deporte de aventura, pues uno no sabe que va a suceder mañana, por lo cual nunca nos aburrimos, comparado a otros países más estables, como Suiza.
Mientras que Adolfo Chuiman en la serie Mil Oficios se recurseaba en todo tipo de trabajo para poder alimentar a su familia, aunque ellos no se enterasen, por creerlo un próspero empresario.
El comediante Jorge Benavides interpretaba a la Paisana Jacinta, quien se muda a la capital, dejando a su querido Guasaberto, en busca de un futuro más prospero, desfilando por una serie de trabajos, en los que causará mil y un disparates.
En la película Chicha tu Madre vemos como Jesús Aranda inicia como taxista, luego lee las cartas, llegando a delinquir para subsistir y asegurar el futuro de su familia.
El film Días de Santiago también ha retratado este mal. Pietro Sibille interpreta a un soldado que intenta regresar a la vida de civil, pero solo encuentra incomprensión y falta de trabajo. Él no está solo, todos sus compañeros de promoción se encuentran en la misma situación y planean asaltar un banco, al no encontrar otra solución.
Lástima, nadie les dijo cual era la solución a sus problemas: sacar carnet del partido aprista. Recuerdo hace un par de semanas, cerca al local principal de la estrella, en Breña, escuché a un grupo de personas, pertenecientes a este grupo político:
voz 1- Compañeros, él nos quiere engañar, antes estuvo en Perú Posible, recién ahora se unió al partido, arrimado.
voz 2- Sí compañera, así no es, ahora nos toca a nosotros conseguir los puestos de trabajo.
voz 3- Por supuesto compañero, el trabajo le va a llegar a los verdaderos apristas…
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Creo que no debo ser más específico.
Muy fácil, ¿no?
30 Junio, 2007 en 12:42 pm
Tienes razón Ger, pues siendo la realidad la mar de veces la principal fuente de la ficción, es natural que se manifiestan en ella cuestiones tan cotidianas para el peruano como el desempleo, los problemas de conducta, la pobreza, pero también la suerte, la creatividad y el buen humor, así como otras cosas tan de nosotros (y tan del mundo).
Con tantas novedades actuales que ya forman parte de la vida diaria, pronto habrán incluso libros, programas de TV o hasta películas sobre los bloggers, los avances tecnológicos, etc., si es que no se están creando ya ahorita mismo.
Besos!
1 Julio, 2007 en 5:25 pm
A propósito del desempleo recuerdo una frase terrible de Vivianne Forrester que dice (estoy citando de memoria) que hay algo todavía peor que ser explotado y es ni siquiera ser explotable.
La exclusión pavorosa a la que están destinados, por ejemplo, los chicos y chicas que mendigan o venden caramelos. o hacen maromas en las esquinas mientras otros van a un colegio que ni siquiera les brinda la oportunidad de comprender lo que “leen”.
Un gran tema, Germán.
3 Julio, 2007 en 9:04 am
MeLi, la tv. y el cine recoge parte de nuestra realidad, Gabo dice: El cine es la vida sin las partes aburridas. Ya en tv. (gringa por lo menos) se ha tocado el tema de los bloggers, aunque en forma minotaria. Recuerdo un capítulo de La Ley y el Orden (Law & Order), donde raptaban a una pareja que tenía un videoblog ante las cámaras y luego pedían rescate. La policía no sabía si se trataba de un engaño o un verdadero secuestro.
Sonia Luz, muy buena cita, no la conocía. Busqué en internet, Vivian Forrester nos dice en su libro El Horror Económico:
En este mundo, resulta que hay algo peor que ser explotado y ello es no ser ni siquiera explotable.
Lo “gracioso” es que nosotros ya demostramos y con creces lo explotables que somos, así como los niños a quienes sus padres envían a vender caramelos y pedir limosnas, una verdadera tragedia.